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ACTUALIZACIÓN: ESTADO DE LA CADENA PETROQUÍMICA EN TEXAS

El área de Texas es, sin duda, el epicentro de la industria petroquímica en el hemisferio occidental. La producción de crudo, todos sus derivados y, por tanto, todas las industrias que requieren este tipo de suministros dependen en gran medida de la situación de la zona del golfo en los Estados Unidos.

Expertos coinciden en que la tormenta invernal Uri, que tuvo lugar hace más de tres semanas, ha sido más devastadora para la industria que incluso la sucesión de huracanes sufridos desde el huracán Katrina (2005). La extensa área de afectación y la particularidad de su impacto han sido más perjudiciales para las plantas de producción de lo que se había pensado inicialmente.

Las bajas temperaturas afectaron principalmente los sistemas hídricos de las instalaciones, a saber, cientos de millas de tuberías para enfriamiento de maquinaria, sistemas hidráulicos para la producción del etileno, sistemas de seguridad y cuidados ambientales han sufrido fracturas y quiebres que son virtualmente invisibles y han tomado mucho más tiempo para ser descubiertas de lo presupuestado.

Paralelamente, los daños en las redes eléctricas han causado que las reparaciones sean menos efectivas y ralenticen la reactivación general de la industria. En términos generales, el área de Texas estuvo a poco más de 4 minutos de un apagón total que pudo haber durado varias semanas.

La industria petroquímica ha declarado más de 65 fuerzas mayores en los últimos dos meses, y a pesar de que cada compañía cuenta con su propio equipo de mantenimiento, la gravedad de las averías las ha obligado a acudir a contratistas externos. Sin embargo, la capacidad de su servicio es superada por la demanda actual del mercado, lo que no contribuye a acelerar la reparación de las plantas.

Otro factor para considerar es precisamente la interdependencia de las plantas de producción de petroquímicos. La reactivación de uno de los principales actores no significa necesariamente el mejoramiento de la industria, pues su abastecimiento también se ve comprometido por la fuerza mayor que pueda estar experimentando una compañía proveedora.

Se ha dicho que el tiempo aproximado de reactivación será de entre 3 y 4 semanas más, pero otras fuentes aseguran que el tema durará varios meses. Actualmente, algunas refinerías están de nuevo en funcionamiento, pero muchas compañías no han determinado un período claro para su reactivación.

En cuanto a precios refiere, se piensa que, una vez restablecida la industria petroquímica, la demanda por sus productos agudizará la competencia agresiva por abastecimiento que se traduce finalmente en un alza sumamente considerable. A finales del 2020, el aumento en la demanda de productos derivados del crudo, la baja productividad y el impacto persistente de la pandemia habían incrementado los precios entre 20% y 50%, y antes del efecto invernal, la tendencia no había mejorado para inicios de 2021.

Los esfuerzos para restablecer la industria petroquímica no desisten, pero aún no se vislumbra una fecha clara para la normalización del suministro.